noviembre 25, 2010

Reivindicada

Él tiene una vida paralela, está casado pero vive una aventura con la mujer de su mejor amigo. Tiene un trabajo promedio, un salario promedio y una mujer que llega cada noche a casa un poco más temprano para esperarlo con la cena y poder conversar o simplemente ver la tele hasta que el fin del día se acerque. Él nunca llego a madurar.

Ella también trabaja, tiene un trabajo promedio y se casó por amor. Sabe que su marido la engaña, lo supo hace poco y desde entonces su cabeza da vueltas. Pese a eso, su comportamiento no ha cambiado para con su marido, de hecho comenzó a consentirlo un poquito más. Por dentro está destruida.

Hoy es viernes y él irá, como todos los viernes, a ver a su amante, con la excusa de ir a jugar póquer con sus amigos. Ella consiente sabiendo que él miente y que compartirá cama con la mujer de su mejor amigo. Se siente tonta al comprobar que su marido posiblemente ni siquiera sabe jugar al póquer.

Ella dubita pero decide salir de casa a caminar. Nunca le gustaron los lugares con mucho ruido y se siente patética al pensar que puede ir a un pub a beber sola. Caminar le hace bien. No quiere hablar por teléfono pero marca algunos números para sentirse mejor.

Él se encuentra con su amante, la saluda cariñosamente, casi diríamos lujuriosamente. Están en la casa de ella, como todos los viernes aprovechando que el marido de ella viaja por negocios cada jueves y no regresa hasta el domingo. Comienzan a vivir la rutina sexual que los lleva a otro mundo cada viernes por la noche. Para ellos es solo sexo, una aventura.

Ella siente hambre mientras camina, alcanza un quiosco de comida ambulante y decide comer lo primero que ve. Conversa con el encargado del quiosco, sin presiones, sin mucho estímulo, habla por hablar.

Él esta en el éxtasis, jadeando junto a su amante y un fuerte dolor en la espalda lo devuelve a la realidad y lo lanza de la cama al piso alfombrado. Levanta la mirada y ve a su mejor amigo con un palo de golf que impactará su cuerpo otras seis veces. Siente como su corazón late más fuerte con cada golpe.

Ella comienza a simpatizar con el vendedor de comida chatarra ambulante y lo invita a su casa para sentirse mujer. Llegan a casa y la pasión desborda. Dejó de estar casada para retornar a su época de universitaria, a aquella época en la que la pasión se siente con más fuerza. Lo araña, lo muerde, grita y disfruta.

Él regresa a casa destrozado, sollozando. No siente muchas partes del cuerpo y le duele hasta respirar. Se desnuda a duras penas y logra con mucho esfuerzo meterse a la cama. Su mujer duerme.

Ella pretende que duerme. La noche fue agotadora pero aún conserva una sonrisa. No volverá a ver al encargado del quiosco de comida. Le regalo dos de los trajes de su marido al marcharse. Antes de que llegue su marido recibió un mensaje al móvil. "Tenías razón, estaba con mi esposa, ya me hice cargo" rezaba el mensaje. Ella sabe que su matrimonio esta muerto, pero al menos hoy, ella se siente reivindicada.

Hoy 25 de noviembre es el día internacional contra la violencia de género y la violencia psicológica es la más dañina. Acabemos de una vez por todas con este tipo de flagelo.

4 comentarios:

Danniel dijo...

Bravo.
Es poco para decirte, ¿qué hay que decirle a los/las que se atreven a intentar cambiar el mundo?.
Pero llegas con todo, y hasta el fondo. La historia me llega como un golpe.
Saludos desde bolivia!.

Luistigre dijo...

Danniel: Es el mejor comment que me han hecho en la vida, sabelo. Saludos

sergio dijo...

que bien pensado y narrado... una realdad que no siempre termina asi....

sergio dijo...

que bien pensado y narrado... una realidad que no siempre termina asi...

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