El pasado viernes fue hallado muerto el cuerpo de Hassan Mahmoud Al-Silawi en su celda compartida en la cárcel de Coeli de la capital italiana. La muerte se produjo luego de una riña entre Hassan y otro reo que compartía celda con la víctima. Pero esta muerte pasaría desapercibida si no fuera por las circunstancias del encarcelamiento, las causas del mismo y la polémica que se ha desatado a raíz de este suceso.
El pasado mes de abril, Hassan, hombre sirio de 33 años fue arrestado luego de causar daños materiales de consideración en la Basílica de San Pedro y agredir a dos guardias suizos, alegando ser el Mesías y exigiendo una audiencia con el Papa Benedicto XVI. Luego de la negativa y tras ser disminuido por los agentes suizos e italianos, Hassan condenaba la dirección que tomó la religión católica y sus emisarios alrededor del mundo. Todo el alboroto ocasionó un caos en la Plaza de San Pedro ante la mirada de turistas y fieles que recriminaban al alborotador. Cabe recalcar que el hombre protestaba en italiano, latín y árabe.
Dos semanas más tarde y tras un juicio corto, se le asignó una multa de 10 mil euros por los daños y la reclusión por seis meses en la cárcel de Coeli.
Hassan, originario de un pueblo al sur de Siria y que se proclamaba palestino, había realizado una peregrinación que lo llevó a Turquía, para pasar a Grecia y finalmente llegar vía marítima a Italia. Junto a él, viajaron nueve hombres y cuatro mujeres de diferentes nacionalidades quienes no estuvieron presentes en el momento del arresto de Hassan pero que le visitaban a diario en la cárcel para escuchar su palabra.
Uno de ellos, de nombre Imad Jalal Abour Tair, dijo a este medio que Hassan sabía que sería recluido y que no saldría vivo ya que esa es la misión que tiene Dios para él.
Tras la muerte de este hombre, y la difusión de la noticia, varias personas han llegado a Coeli para rezar por este hombre y han levantado altares y capillas para rendirle homenajes y para denunciar al Estado Vaticano y a su cúpula. Muchos esperan con ansias una resurrección de Hassan como lo hiciera Jesús tras su muerte.
Desde Siria se reporta que la madre de Hassan fue secuestrada el mismo día viernes y se desconoce su paradero.
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agosto 01, 2011
agosto 09, 2010
Castigos de Dios
Hoy no voy a hablar de la existencia o no de Dios, porque no tiene mucho que ver con el análisis que pienso hacer. Este post está referido a tres frases que escuché la anterior semana y que me dejaron pensando por mucho tiempo. Las tres, lógicamente, tienen que ver con dios y con cómo las personas basan sus vidas en torno a sus ideas de dios y lo que él hace.
La primera y más común de todas es el "Gracias a dios". Ya sea haber tenido un viaje tranquilo, conseguir un trabajo, no enfermarse, etc. Para estas personas, es dios el que maniobra para que cosas buenas les ocurra en sus vidas. No importa si estudias mucho o si buscas un trabajo por meses, solo dios sabe cuando te van a contratar en una empresa o solo dios es capaz de enfermarte o no, incluso si tu te cuidas saludablemente. Es muy cómodo pensar eso ya que posteriormente si dios no obra a tu favor, puedes culparlo a él.
La segunda es tal vez más absurda que la anterior. Leí hace una semana entre los comentarios de un diario (buena fuente de comentarios absurdos) que solo dios puede decidir cuando dejamos de vivir. Ya sea tras una enfermedad o tras un accidente (!) Analizando esto pues podemos decir que, en el caso de que tu seas un conductor responsable, es dios el que te puede poner un conductor ebrio en el sentido contrario y dejarte paraplégico, o, en otro caso, si tu eres un conductor ebrio dios, según su infinita benevolencia no permitirá que te pase nada. Vamos mal eh.
La tercera viene a raíz de los hechos que suceden en Rusia, todos los incendios que provocan contaminación a niveles alarmantes en todo el occidente de dicho país. Al parecer para algunas personas el que sucedan dichos incendios son obra y gracia del "castigo de dios" hacia los rusos. Si comprendemos que cada desastre natural que actualmente sucede en el mundo sopn obra del castigo de dios, pues debe ser que realmente esta muy enojado dios ya que nadie se salva, incluso países tan católicos como Polonia, Italia Brasil o México sufren desastres y "dios" no hace nada para discriminar o seleccionar a los punibles.
Así que si queremos vivir tranquilamente o intranquilamente según lo veamos, debemos dejar nuestras manos en entes sobrenaturales, ellos se harán cargo de todo, incluso de tomar nuestras propias decisiones.
La primera y más común de todas es el "Gracias a dios". Ya sea haber tenido un viaje tranquilo, conseguir un trabajo, no enfermarse, etc. Para estas personas, es dios el que maniobra para que cosas buenas les ocurra en sus vidas. No importa si estudias mucho o si buscas un trabajo por meses, solo dios sabe cuando te van a contratar en una empresa o solo dios es capaz de enfermarte o no, incluso si tu te cuidas saludablemente. Es muy cómodo pensar eso ya que posteriormente si dios no obra a tu favor, puedes culparlo a él.
La segunda es tal vez más absurda que la anterior. Leí hace una semana entre los comentarios de un diario (buena fuente de comentarios absurdos) que solo dios puede decidir cuando dejamos de vivir. Ya sea tras una enfermedad o tras un accidente (!) Analizando esto pues podemos decir que, en el caso de que tu seas un conductor responsable, es dios el que te puede poner un conductor ebrio en el sentido contrario y dejarte paraplégico, o, en otro caso, si tu eres un conductor ebrio dios, según su infinita benevolencia no permitirá que te pase nada. Vamos mal eh.
La tercera viene a raíz de los hechos que suceden en Rusia, todos los incendios que provocan contaminación a niveles alarmantes en todo el occidente de dicho país. Al parecer para algunas personas el que sucedan dichos incendios son obra y gracia del "castigo de dios" hacia los rusos. Si comprendemos que cada desastre natural que actualmente sucede en el mundo sopn obra del castigo de dios, pues debe ser que realmente esta muy enojado dios ya que nadie se salva, incluso países tan católicos como Polonia, Italia Brasil o México sufren desastres y "dios" no hace nada para discriminar o seleccionar a los punibles.
Así que si queremos vivir tranquilamente o intranquilamente según lo veamos, debemos dejar nuestras manos en entes sobrenaturales, ellos se harán cargo de todo, incluso de tomar nuestras propias decisiones.
diciembre 14, 2009
La humildad de la Iglesia
Esta es una historia que me contaron hace algún tiempo en una clase de teología dictada por un padre de la teología de la liberación. Si bien la historia posee su estructura e idea original, le cambié algunos datos porque no la recuerdo al pie de la letra.
Se dice que en una parroquia pequeńa de un pueblo no muy pequeńo, cada día se daba la misa a las 11 de la mańana. Como era costumbre, asistían a tal ceremonia varias mujeres muy religiosas así como hombres y cada vez menos jóvenes.
La ceremonia era como cualquier otra, sin cambios en la estructura de una misa común y corriente. Lo que hacía peculiar a esta misa era el momento de la comunión.
A la hora de realizar la comunión, más de la mitad de los feligreses que presenciaban la misa iban a recibir el cuerpo de Cristo pero también todos los días de misa de 11 ingresaba una limosnera sólo a recibir la Hostia, comerla y luego salir de la Iglesia para volver a su puesto para volver a mendigar.
Dicho acto, el de ver comulgar a una limosnera que no presenciaba la misa, que posiblemente no se había confesado y que probablemente no sea católica, enfadaba a varios feligreses ya que veian su comunión como un acto de ofensa hacia la Iglesia. En cambio, para el sacerdote ese era un acto natural ya que él muy gustoso "invitaba" del cuerpo de Cristo a dicha limosnera.
En una ocasión, el Obispo de la región, quien estaba de pasada por el pueblo fue a presenciar la famosa misa de las 11 de la mańana y fue grande su asquedad al ver que una limosnera sea acreedora a un trozo del pan que se ofrecía en aquella ceremonia sin haber participado enteramente de ella.
Para aumentar su estupor, muchos feligreses expresaron su molestia y agrandaron la molestia del obispo al contarle que ese acto ocurría todos los días y que el padre siempre estaba gustoso de hacerlo y que esto se inició gracias a una invitación personal del padre.
Como era lógico, con toda la rabia acumulada de los feligreses, el obispo fue a increpar al sacerdote para sancionarlo ante tal acto deplorable para la Iglesia. Nunca había existido un acto de tal magnitud y este acto debía ser sancionado con la ley canónica.
El padre defendió su postura mencionando que él insistió muchas veces a la limosnera a recibir el cuerpo de Cristo asegurando que esa hostia, ese pedazo de pan sin levadura, posiblemente era el único alimento que dicha mujer se llevaba a la boca diariamente y que si se lo permitían, él lo seguiría haciendo una y mil veces.
El obispo salió de la reunión muy disgustado y se fue del pueblo. A los pocos días llegaba una carta del obispado a la parroquia anunciando la destitución inmediata del padre y la suspensión definitiva de las misas de las 11 de la mańana.
Esta historia es un reflejo de lo que representa gran parte de la Iglesia Católica Romana comandada por un Estado multimillonario que posee a millones de feligreses que estan pasando hambre en varias regiones del mundo.
Se dice que en una parroquia pequeńa de un pueblo no muy pequeńo, cada día se daba la misa a las 11 de la mańana. Como era costumbre, asistían a tal ceremonia varias mujeres muy religiosas así como hombres y cada vez menos jóvenes.
La ceremonia era como cualquier otra, sin cambios en la estructura de una misa común y corriente. Lo que hacía peculiar a esta misa era el momento de la comunión.
A la hora de realizar la comunión, más de la mitad de los feligreses que presenciaban la misa iban a recibir el cuerpo de Cristo pero también todos los días de misa de 11 ingresaba una limosnera sólo a recibir la Hostia, comerla y luego salir de la Iglesia para volver a su puesto para volver a mendigar.
Dicho acto, el de ver comulgar a una limosnera que no presenciaba la misa, que posiblemente no se había confesado y que probablemente no sea católica, enfadaba a varios feligreses ya que veian su comunión como un acto de ofensa hacia la Iglesia. En cambio, para el sacerdote ese era un acto natural ya que él muy gustoso "invitaba" del cuerpo de Cristo a dicha limosnera.
En una ocasión, el Obispo de la región, quien estaba de pasada por el pueblo fue a presenciar la famosa misa de las 11 de la mańana y fue grande su asquedad al ver que una limosnera sea acreedora a un trozo del pan que se ofrecía en aquella ceremonia sin haber participado enteramente de ella.
Para aumentar su estupor, muchos feligreses expresaron su molestia y agrandaron la molestia del obispo al contarle que ese acto ocurría todos los días y que el padre siempre estaba gustoso de hacerlo y que esto se inició gracias a una invitación personal del padre.
Como era lógico, con toda la rabia acumulada de los feligreses, el obispo fue a increpar al sacerdote para sancionarlo ante tal acto deplorable para la Iglesia. Nunca había existido un acto de tal magnitud y este acto debía ser sancionado con la ley canónica.
El padre defendió su postura mencionando que él insistió muchas veces a la limosnera a recibir el cuerpo de Cristo asegurando que esa hostia, ese pedazo de pan sin levadura, posiblemente era el único alimento que dicha mujer se llevaba a la boca diariamente y que si se lo permitían, él lo seguiría haciendo una y mil veces.
El obispo salió de la reunión muy disgustado y se fue del pueblo. A los pocos días llegaba una carta del obispado a la parroquia anunciando la destitución inmediata del padre y la suspensión definitiva de las misas de las 11 de la mańana.
Esta historia es un reflejo de lo que representa gran parte de la Iglesia Católica Romana comandada por un Estado multimillonario que posee a millones de feligreses que estan pasando hambre en varias regiones del mundo.
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