agosto 18, 2010

De viajes malos


Una de las formas más baratas de viajar por Alemania es usando el servicio de Mitfahrzentrale. Una persona viaja en su coche y "vende" los asientos libres del mismo a otras personas que quieran viajar al mismo destino. Es un negocio rentable ya que al dueño del coche le sale más barato o casi gratis el combustible y al pasajero le sale más barato que viajar en tren, avión o bus. La primera vez que viajé de esa forma fue el 2004 de Stuttgart a Bonn en el coche de una chica super buena onda (ella iba de Stuttgart a Köln, pero el viaje fue tan divertido que a un amigo mío y a mi nos llevo primero a Bonn para seguir marcha hacia su destino final.

Pero este blog no se caracteriza por contar historias alegre o con trama sencilla. paso a contar mi último viaje por ese medio que fue definitivamente desastroso. Diciembre de 2007 contacté a un alemán para viajar en su coche de Frankfurt a Breslau (nótese el tono alemán de este post) La idea era que me recogía de la estación central de Frankfurt a las 7 y media de la noche, todo bien.

Yo lleguá a Frankfurt Hahn a las 4 de la tarde, tomé un bus a Frankfurt am Main y me deprimió terriblemente ver como anochecía a las 5 de la tarde. Llegué a las 6 a la estación central y llamé al alemán ese (de nombre Tom creo) me dijo que llegaría a las 9 de la noche porque estaba ayudando a un amigo (mientras el roaming destrozaba mi cuenta de teléfono).

Me fui a comer un Kebab (me sorprende lo normal que me sentía en Alemania sin saber ni pito del idioma). Me fui a huevear a la estación, revisar revistas, comer, en fin las cosas que uno hace cuando tiene que esperar. Llegadas las 9 de la noche no aparece el fulano (en ese momento recordé la frase "la disciplina prusiana ya ha desaparecido en Alemania). Llame al sujeto en cuestión y me dijo que aparecería a las 10 y media porque seguía ayudando a su amigo. Tragar saliva y continuar.

Lo bueno es que tenía música conmigo así que no se veia tan mal el asunto que ya era malo; 5 grados, ciudad desconocida, no sabía el idioma, cerca a la estación de trenes, que queramos o no siempre es un lugar peligroso y con un móvil que, por el frío comía más energía de la batería que de costumbre.

Llegada la hora citada llamo al fulano (nótese que yo siempre llamaba) y me contesta su novia (de nombre Magda), me dice que ella esta en camino a Mainz en el coche de su novio y que llegarán a las 12. Mi paciencia ya se acababa y le pregunté si realmente iban a llegar o si me estaban jodiendo. La chica me dijo que si llegarían pero que espere. Yo comencé a ver que otras chances tenía. Revisé trenes a Berlin, Bonn o en su defecto pensar en buscar un hotel y retornar a España la mañana siguiente. Se puso peor cuando mi móvil se quedó sin credito.

llegan las 12 y naranjas, no hay el tipo. le llamo por teléfono público y me dice que llegará a las 2 am. Me río y le cuelgo. Con kmis 14 kilos de mochila trato de refugiarme en la estación de trenes pero la habían cerrado. Toca esperar en la calle, veo mi móvil y se muere. Trato de buscar algo abierto (tienda, hotel, bar) para recargar mi móvil. Escojo un bar cerca del punto de encuentro.

En el bar la mesera no habla inglés (perfecto) y de los asistentes solo uno habla pero está medio ebrio. Sirve de interlocutor. Tengo que consumir para poder cargar el móvil. El bar lleno de alemanes pasados los 50 años comienzan a hablar sobre América, el inglés, los extranjeros y obvio, de mi. Sorprendido por entender algo de alemán en el bar y luego de tomar una coca cola con hielo en invierno a la 1 de la mañana, en un bar en el centro de Frankfurt decido ir a huevear al punto de encuentro. me senté en mi mochila, frente a una estación de policía y a un hotel, que patético me decía a cada instante. -4 grados temperatura ambiente.

Yo contaba coches, buscaba uno que tenga las características del coche del sujeto ese, dos personas me ofrecieron ayuda. Cuando escuchaba "Al lado del camino" de Fito Paez, la música dejó de sonar, el mp3 había decidido morir y en ese instante (4am) llego el tipo en un coche un poco más grande que un Fiat de esos de película. Solo atinó a decir "I'm sorry", le respondí "you should be". Pusimos mi mochila en el coche y subi al coche. De pasajeros estaban la novia (más irritante que desodorante en las bolas) y dos alemanes más, ambos de más de dos metros de alto.

Yo atiné a dormir porque mi cabeza no daba para discutir (que lo hice por un momento pero sin mucho sentido). En Leipzig bajó un alemán y en Dresden el segundo. Quedábamos en en coche el palemá Tom, la novia irritante y yo.

Luego de despertar comenzamos a hablar un poco. Tom resultó ser un tipo cool, me conto que tenía un amigo que vivió unos ańos en Coroico, todo bien. la tipa era una zorra de las malas. Primero me pidió si podíamos ir a recoger un diploma a su universidad y luego me llevarían a destino. Como iba acepté. Luego el show comenzó en la carretera.

Vimos una fila de casi 2 kilómetros de coches parados por el tráfico. Ella comenzó a llorar, él la consolaba, ella le gritaba en alemán, él seguía consolándola, ella golpeaba el coche con sus manos, él perdió la paciencia y comenzó a gritarle en alemán, ella lloró más fuerte, yo sonreía por dentro y nuevamente me sorprendía cuanto entendía alemán.

Al llegar a Breslau, me preguntaron a qué calle quería ir, les dije el nombre y la fulana me dijo que era muy lejos y que me dejarían en el centro. Ah no! le respondí sin pelos en la lengua todo lo que había pasado la noche anterior y que por decencia suya deberían llevarme incluso hasta mi cama. Ellos hablaron en alemán y al final acordamos con el alemán Tom un lugar no muy lejos de la calle donde tenía que llegar.

Al final creo que hubo final feliz o una experiencia digna de contar.

Foto: Frankfurt am Main Hauptbahnhof del blog Ein Fremdes Land

2 comentarios:

Pepe Fuentes dijo...

A pesar del tremendo disgusto que te dieron, es una anécdota más que memorable, a veces los peores viajes te traen enseñanzas mas grandes que los buenos,en mi caso, a pesar de no viajar mucho, te cuento de un viaje que hice a santa cruz para recoger a mi hermana que llegaba de USA, un amigo se fue de colado y sin un mango, resulto ser uno de los peores viajes de mi vida por "n" motivos, pero sin ese viaje no hubiera descubierto la clase de bicho que es ese tipo, asi que aprendi mucho, me gusto mucho el post, de seguro que tienen muchas experiencias interesantes, deberias dedicarle una sección entera ;)
Un saludo desde la capital Bohemia de Bolivia

Luistigre dijo...

Pepe: yo también creo que las experiencias malas te dejan anécdotas a ser contadas y te dejan la enseńanza para futuro. Siempre he dicho q por ejemplo algo tan malo como perderse en una ciudad extraña (q es malo) es de las mejores cosas que te pueden pasar ya que encuentras lugares increíbles q no aparecen en las guías de turismo. Me perdí dos veces en Berlin y es la ciudad -también gracias a ello- q más me gusta.

Gracias por pasar por aquí

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