diciembre 09, 2011

Father and Son

Nunca he sido una personas que siga las señales que te presenta la vida. No creo mucho en la suerte pese a que me he ganado algunos premios en la vida y si el destino es el que rige tu vida, pues no le doy más importancia que la necesaria. Pero hoy en realidad no vengo a hablarles de eso -risas- de hecho comencé con el tema de las señales porque ayer me pasó algo insólito y que rápidamente lo relacioné con eso, señales.

Revisando Facebook, alguien posteó el vídeo Father and Son de Cat Stevens y de pronto me transporté a mi casa, para hablar con mi papá. Esa canción siempre me ha hecho recuerdo a él porque le gusta y punto. Luego de escucharla, voy a la cocina a hacerme el desayuno y la ponen en la radio. Entonces ahí me llegó la idea de la señal. No la relacioné con algo negativo como generalmente hace la gente. ¿Por qué la gente tiende a recordar algo y darle un sentido negativo o catastrófico? Yo me senté un rato y mentalmente fui creando un collage de recuerdos con mi papá, buenos y malos, una pequeña oda a su vida como padre.

Entre los varios recuerdos que tengo, creo que el más representativo de mi niñez es cuando le regalé una tarjeta por el día del padre en la que tenía por mensaje: "Ante todo eres mi amigo". Ahora, luego de más de veinte años de esa tarjeta analizo cómo es que a los parientes les gusta que los llamemos amigos y a los amigos que los llamemos familia. Demuestra, en ambos casos, estrechamiento e intimidad.

La "conversación" que tuve con mi papá fue una de las más desastrosas de la historia de la humanidad. Hablar de sexo conmigo le salió tan mal y a la vez tan médico que no le entendí un poroto. Luego, con el tiempo y con más charlas no tan privadas, pude encontrarle el sentido a su lenguaje técnico.

Y luego desapareció, quizás cuando más lo necesitaba, quizás cuando andaba en busca de una figura masculina. Se fue porque no pudo con la presion, porque su vida no era lo que él había querido o pensado que fuera. Se fue por ocho largos años en los que me tuve que inventar figuras paternas y ser una para mi hermano. Fue terrible.

Si bien se fue cuando lo necesitaba, volvió, tal vez, cuando mi mamá más lo necesitaba. Y estuvo al pie del cañón hasta el final. Siendo un gladiador y protector de mi mamá hasta sus últimos días y eso es lo más grande que ha podido hacer y por eso, para mí, él es un grande.

El último momento íntimo con mi papá, antes de venirme a vivir a estas tierras fue una salida a un café en el centro para explicarle todos los planes que tenía en mi vida. Tenía que contar a alguien todo lo que pensaba hacer y, sabiendo su hermetismo y lealtad, él era la persona adecuada. Además, como le dije esa noche, si alguien me va a traicionar y arruinar la vida, qué mejor que sea mi padre. Me apoyo en todo momento en la decisión que tomé y está siempre ahí, cuando más lo necesito.

Hay muchísimas cosas que podría contarles aquí pero creo que con las pequeñas muestras que les he dado, creo que pueden imaginarse la sensación que sentí ayer mientras escuchaba Father and Son.

 

3 comentarios:

Lala dijo...

Siempre nos dicen que madre hay una sola, pero yo creo que padre también. Sin importar el pasado o las circunstancias, si llega el momento en el que además de llamarlo y sentirlo tu papá puedes llamarlo amigo, quedan pocas experiencias sobre ser hijo/a que sean más increíbles. Ser amigo es algo que los papás saben hacer muy bien, y mucho mejor que las mamás pienso, disfrutar de esa habilidad que ellos tienen es un gran regalo.
Saludos al suegro ;) (es broma)

Vascarrunz dijo...

Teniendo familia, con no pocos momentos de felicidad, no caigo en la tentanción de darle loas a la institución de marras. La familia es el lazo más directo, menos elegido y, para muchos y muchas, el más doloroso. Por eso no me gusta hablar de la "santa familia" porque encubre el sufrimiento que en sus cuatro paredes se esconden y, es más, se aceptan. Pero yendo a tu crónica personal, me ha hecho recuerdo a Proust y a algunos fragmentos de En busca del tiempo perdido. Allá, él relata como un evento o un olor nos lleva al recuerdo y es en esa reminiscencia que encontramos la belleza. Cuando los vivimos de forma fáctica, los hechos no nos permiten percibir ni la ética ni la estética que vivimos; sólo el recuerdo tiene esta magia. Quizás hay algo de nuestra intervención al re interpretar lo ya vivido? No importa, recoger esos momentos vividos hace que la vida sea menos monótona y se convierta en arte. Eso has hecho en tu breve relato. Bonito!!!

Luistigre dijo...

Lala: Estoy completamente de acuerdo contigo. Siempre nos dicen que la madre es el ser más importante para los hijos y se relega al padre como si este no tuviese mucho papel en la vida familiar. El papel del padre viene a ser más de guía y consejos (me parece) Le mando saludos al mío de tu parte :D

Vascarrunz: El estar lejos de casa (o del concepto de casa que aparece en mi cabeza) son las imágenes, los sonidos y los aromas los que me transportan a ese lugar. Es un buen ejercicio para recordar de dónde vienes y a dónde vas. Gracias por visitar el blog.

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