septiembre 20, 2011

¿Y ahora qué?

Fue la pregunta que hizo ella. No la quiso hacer. Apenas salieron las palabras giró su cabeza para ver el imponente paisaje a sus pies. Toda la ciudad de La Paz con las primeras luces de la noche era testigo de esta charla. Luego de escuchar la pregunta, él dejó de mirarse las manos, se paró frente a ella y le dio un beso en la frente. Vio que le corría una lágrima por la mejilla, él se la limpió con el dedo pulgar, le acarició el rostro, el cuello y luego el pecho, para bajar a acariciarle el vientre. El embarazo no estaba en los planes de ambos.

Se habían conocido en una reunión forzada un sábado en la mañana. La tensión en ese restaurante se notaba a leguas. Ellos eran espectadores de una charla incómoda y entrecortada. Ambos habían sido obligados a ir a esa reunión, ella no tenía más planes, él se perdió la semifinal de fulbito.

Ella volvía a La Paz luego de varios años y al verlo, lo primero que le gustó fue su ropa y luego sus chistes. A él le gustaron los ojos de ella y su acento mendocino. Cuando toda la tensión paso y a él le obligaron a mostrarle la ciudad, se complementaron perfectamente y se divirtieron bastante. Dos días después, luego de media botella de ron y muchas historias, se besaron.

Aún se gustaban pero esto cambiaba el rumbo de su relación completamente. Ella había vuelto de Mendoza porque su madre había reunido suficiente dinero para poner un negocio rentable en La Paz. Indirectamente, ella podría conocer a su padre, un abogado de medio pelo que había formado una nueva familia.

Esta tarde noche tienen que decidir qué van a hacer con este embarazo. Ambos son muy jóvenes para poder tener un hijo y ambos lo saben. Ella recién salió del colegio y él está cursando el segundo de secundario pero eso no es lo que más los atormenta. Y es aquí a donde ellos no quieren llegar, a la pregunta que más les dolerá.

Entonces, él suspira profundo y sabe que es mejor hacer la pregunta ahora, para caer más profundo, con la esperanza de poder buscar una solución. Baja la cabeza y con una voz oscura y baja la formula: ¿Cómo le decimos al papá?

7 comentarios:

Mariela García dijo...

al papa de ambos??? el tb es el hijo del abogado de medio pelo? entendi bien! o no?... Saludos!....♥

Pepe Fuentes dijo...

Incesto, Incesto everywhere!! XD pues es una de esas historias que solo se pueden dar o en Bolivia o en Japón, moraleja de la historia? el amor ademas de romper barreras te rompe las bolas porque no solo es estúpido sino cojonudo ;) un abrazo camarada y nuevamente muy buen post :D

Luistigre dijo...

Mariela: si es el papá de ambos (pero no se lo digas a nadieS) :D

Pepe: el incesto no está entre mis prioridades, no tengo aires de Pimpinela jajaja saludos!

Vania B. dijo...

Cada vez mejores tus relatos, Lucho querido, totalmente disfrutables. Un abrazote.

Mariela García dijo...

=)... Entonces entendi... bien =)...♥

Luistigre dijo...

Vania: Gradias querida, saludos.

Mariela: Pues si

Anónimo dijo...

Incesto trilladito.

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